Sí, estamos de acuerdo en que el vídeo es la herramienta básica de cualquier empresa para dar a conocer sus productos y/o servicios. Pero… ¿estamos en lo correcto si concebimos el vídeo como un producto estrictamente unidireccional? Rotundamente NO.

La era digital evoluciona cada instante, y nos encontramos en un punto dónde el vídeo publicitario y corporativo han dejado de ser algo meramente informativo, plano y gris.

Ante todo, debemos valorar el tiempo de la Persona que se encuentra detrás de la pantalla; y sí, nos referimos a Persona, no a Usuario.

¿Hemos creado un contenido al que valga la pena dedicar tiempo? Es imprescindible ser conscientes de que nuestro vídeo va destinado a personas, no a simples robots anónimos y consumidores de información.

Olvidar que como ente emisor tenemos el control, sería un buen punto de partida.

No existe comunicación sin ambas partes, y es extremadamente fácil levantarse a tomar un café en el momento en que se da paso al emplazamiento publicitario, así como hacer clic en ‘saltar anuncio’.

Podemos seguir emitiendo mensajes vacíos, mostrando nuestras oficinas en corporativos insulsos y bombardeando información que a nadie interesa escuchar, pero ¿y si hacemos que valga la pena? ¿Y si logramos que se busque nuestro anuncio en internet para compartirlo en RRSS y erizar la piel a todo quién lo vea?

Ahí va nuestro nuestro secreto: EMPATÍA. Siéntete como quieras que los demás se sientan. Emociónate y harás que el mundo se emocione.

Un vídeo, del tipo que sea, debe hacer sentir. Y en eso somos expertos.

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